domingo, 26 de agosto de 2007

El museo del Louvre

Pirámide del museo del LouvrePara mí, junto a la torre Eiffel, el Louvre es el otro sitio de obligada visita cuando uno viaja a París. Se trata probablemente del museo más famoso e importante del mundo, entre otras cosas, debido a su descomunal tamaño. Es tan grande, que en el ala dedicada a Egipto podría caber todo Egipto. A la entrada te dan un plano, aunque vendría bien que de paso te dieran una brújula y un par de bengalas luminosas por si te pierdes dentro, lo cual no es difícil debido a lo laberíntico de sus salas.

Si quieres verlo bien, en su totalidad necesitas más de los 22 días de vacaciones que te da la empresa, por lo que Margarita y yo optamos por crearnos un itinerario para ver las obras más importantes y aquellas que, sin ser tan importantes, nos gustaran especialmente.Sala con esculturas del museo del Louvre

Así, partiendo del hall central, visitamos el Antiguo Oriente y parte de la colección de pintura, encontrándonos en nuestro camino con la Victoria de Samotracia, la Venus de Milo y el sarcófago de los esposos Cerveteri.

Las salas del Antiguo Oriente

Margarita y yo teníamos especial interés en visitar las salas dedicadas a Mesopotamia y ¡madre del amor hermoso! ¡anda que no les gusta rapiñar a los franceses! Viendo la infinidad de piezas y obras que tienen de esa época y región uno se pregunta, ¿qué leches dejaron para los mesopotamios? Aquí uno puede contemplar, entre otras cosas el friso de los arqueros del palacio de Darío en Susa, los toros alados (lamassu) del palacio de Sargón II en Jorsabad, las esculturas del príncipe Gudea de Lagash, la graciosa estatuilla del hombrecillo con falda de mechones de oveja (kaunakes) y ojos de lapislázuli y el código de Hammurabi de Babilonia.
Toros alados (lamassu)Escultura del príncipe Gudea de LagashKaunakesCódigo de HammurabiFriso de los arqueros








De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Toros alados (lamassu), escultura del príncipe Gudea, escultura de hombre con típico kaunakes, código de Hammurabi y friso de los arqueros.

Antigüedades egipcias, griegas, etruscas y romanas

Durante nuestro paseo nos encontramos con algunos de los personajes más simpáticos de la historia de la antigüedad, a saber: el escriba sentado egipcio, los esposos etruscos del sarcófago Cerveteri, la Venus de Milo y la Victoria Alada de Samotracia, conservando los 2 primeros la policromía original como se puede apreciar en las fotos adjuntas. La Victoria de Samotracia es la que da la bienvenida al museo al visitante. La Venus de Milo me decepcionó profundamente, estaba tan deteriorada que le faltaba ¡no uno! sino los 2 brazos.
Escriba sentadoVictoria de SamotraciaSarcófago de los esposos Cerveteri







De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Escriba sentado, Victoria de Samotracia y sarcófago de los esposos Cerveteri.

La colección de pintura

El Louvre funciona así: tenemos 100 cuadros de Corot y una sola sala para él, ¿qué cuadros ponemos? ¡pues pongámoslos todos!. Algunas salas eran realmente agobiantes, con cuadros colocados tan arriba que yo no llegaba a verlos, lo cual tampoco es muy difícil porque mido 1’60, pero eso es otro tema.

La colección de pintura del Louvre me parece lo más flojo del museo. No es mala ni mucho menos, que conste, pero siendo un asiduo visitante como soy del Prado, que me parece de largo la mejor pinacoteca del mundo, el Louvre se me queda corto.

De su colección yo destacaría el diminuto La encajera de Vermeer y El astrónomo del mismo autor. La colección de Ingres, un salido que solo pintaba tías en pelotas. Los impresionantes paisajes de Corot. A Margarita le gustó especialmente La Virgen del Canciller Rolín de Van Eyck. Y por supuesto hay que mencionar la Gioconda, de Leonardo da Vinci, aunque en este caso tengo que hacer un inciso. La Mona Lisa me parece el mejor caso de marketing de la historia del arte, es una buena obra, desde luego, pero hay 1001 obras mejores. Y ni mucho menos justifica la que hay montada a su alrededor, cristales antibalas (¡¿quién leches querría disparar al cuadro?!Ni que la fuera a matar…), seguratas, cordones de seguridad...y el cuadro se ve a 10 metros, entre una marabunta de gente que parecía aquello el rodaje de Cleopatra. Y eso teniendo justo enfrente el impresionante Las bodas de Caná de Veronés, al que nadie estaba haciendo ni puñetero caso.
La bañista de Valpinçon de IngresLa virgen del Canciller Rolín de Van EyckSala de la Gioconda








De izquierda a derecha y de arriba a abajo: La bañista de Valpinçon de Ingres, La virgen del Canciller Rolín de Van Eyck y la sala de la Gioconda

Pero hay otras pinturas en las que también merece la pena detenerse, como La Libertad guiando al pueblo y La muerte de Sardanápalo de Delacroix o La coronación de Napoleón I de Jacques-Louis David…

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