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viernes, 9 de noviembre de 2007

La Bella y la Bestia en el teatro Coliseum

La Gran Vía madrileña vuelve a estrenar la que en su momento fue el musical de más éxito y más permanencia en la cartelera de Madrid, La Bella y la Bestia, basada, por supuesto en la película de Disney, la primera y hasta el momento única obra de animación nominada al Oscar a la mejor película, corregidme si me equivoco. Si en 1999 la vimos en el teatro Lope de Vega, esta vez fue en el teatro Coliseum y con una escenografía y reparto totalmente distinto. Ya aviso que no incluiré ningún spoiler para no estropear la obra a nadie.

Tuve la oportunidad de ver 2 veces aquella obra, gratis en una de las ocasiones al aprovechar una oferta, y esta vez tuve la suerte de verla de nuevo gratis aprovechando que a Margarita le regalaron dos entradas. Así que, sin el inconveniente del precio, que me sigue pareciendo caro en casi cualquier musical estrenado y el aspecto más negativo de ellos, me dispuse a disfrutar la obra.

La primera vez que vi la obra me gustó muchísimo, fue espectacular en todos los aspectos, escenografía, interpretaciones, música, efectos especiales… y era inevitable que esta vez comparara el reestreno con la obra original.

La comparación con la versión original

El reestreno me gustó bastante, pero no tanto como la primera versión. Es prácticamente igual, aunque casualmente, en varios de los aspectos que más me gustaron de la primera, es justo donde más floja me parece esta:

• En esta ocasión, la introducción de la obra se realizó proyectando sobre el telón un vídeo bastante mejorable teniendo en cuenta lo que hoy en día se puede hacer con un PC. Si no recuerdo mal, y si alguien me puede corregir que lo haga, en la versión original la introducción se realizó con actores, y quedó, lógicamente, mucho mejor.
• La escena de baile con jarras en el bar. La que en su momento me pareció la escena más espectacular junto con el clásico tema “Qué festín”, en esta ocasión me resultó algo decepcionante.
• La transformación física de dos personajes, que en el primer visionado fue un truco de magia increíblemente realista, en esta ocasión se realizó con un truco bastante burdo.

Eso sí, en esta ocasión, se añadió una sorpresa al final de un número que me pareció muy original y simpática, sobre todo para los muchos niños que habían ido a ver la obra. No explicaré más de esta sorpresa para no estropeársela a nadie.

La obra en sí

Por lo demás, como ya he comentado, la obra es casi idéntica a la original. La escenografía es simplemente espectacular. Todavía me pregunto cómo hacen para manejar tantos decorados, de ese tamaño con la soltura que lo hacen, aparecen y desaparecen como si nada. Y estos decorados están muy bien acabados, dándole el toque de dibujos animados perfectos para la obra.

Las interpretaciones, de nuevo estupendas, desde el primero al último. Como era de imaginar, Gastón, Lefou, Lumiere y por supuesto Bella y Bestia, los protagonistas de la historia, se llevaron una gran ovación al final de la obra.

Un aspecto negativo al menos para mí, pero no probablemente para el resto de espectadores fue la música, no la interpretación de la misma, que fue muy buena, sino los temas en sí. La Bella y la Bestia no es mi musical favorito. Tiene 2 temas que me gustan mucho, “Qué festín” y el tema principal de la obra, pero el resto no me entusiasman. Eso hace que en algunos momentos, algunos temas y escenas me llegaran a aburrir.

A Margarita y a mi se nos hizo larga la obra, de casi 2 horas y media con 15 minutos de descanso, tal vez, precisamente por el hecho de que no todos los temas nos gustaban. Eso sí, los niños que estaban presente, parece que se divirtieron muchísimo a pesar de la duración.

En definitiva, el musical es recomendable, sobre todo para los niños, y si es en un horario más barato, mejor aún. Aunque yo sigo prefiriendo Jesucristo Superstar, aunque claro, de él me gustan el 90% de sus canciones.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Misterioso asesinato en Mahattan en el teatro Maravillas

El teatro Maravillas acaba de reestrenar la obra Misterioso Asesinato en Manhattan. La había ido a ver hace unos meses cuando la estrenaron por primera vez, y como me gustó mucho decidí volverla a ver, esta vez, acompañado por Margarita.

El plantel de la obra lo forman los mismos actores del primer estreno con la excepción del actor que interpreta al amigo del matrimonio Lipton, hecho que me alegró ya que, sin ser malo, este personaje me pareció el más flojo del primer estreno.

La obra está basada en la película del mismo título de Woody Allen, aunque más que basada se podría decir que es un calco de la misma ya que la mayor parte de los diálogos son idénticos a los de la película. A pesar de que este hecho pueda echar para atrás a más de uno, la obra es muy divertida, lo cual se debe en su mayor parte a la actuación del genial Enrique San Francisco. Él solo sostiene toda la obra.

A diferencia de la primera vez que vi la obra, en esta ocasión, Enrique San Francisco se muestra mucho más histriónico, lo cual hace que la obra sea incluso más divertida, al menos así pareció resultarle al resto de espectadores, al igual que a mí. Es cierto que con esta interpretación, el personaje de Larry Lipton es el que más se diferencia con respecto a la película, pero me parece necesario para dar un toque mayor de humor a la obra.

La representación es relativamente corta, dura una hora y media, se ve con mucha facilidad, y el precio es de 25 euros, aunque buscando ofertas de última hora se puede encontrar por hasta 16 euros.

Si se es fan de Quique San Francisco, de Woody Allen o del teatro con humor, es una obra muy recomendable.

domingo, 28 de octubre de 2007

Jesucristo Superstar en el teatro Lope de Vega

Jesucristo Superstar es mi musical favorito, mucho más en inglés que en castellano, pero dado que no se puede disfrutar aquí en inglés, en cuanto se estrenó en nuestro idioma en el teatro Lope de Vega de la Gran Vía madrileña, fui a verlo junto con Margarita y mi hermana.

Previamente había leído críticas negativas respecto a la escasez de medios utilizados durante la representación, pero como digo yo, es que el Jesucristo Superstar no da para mucho en este aspecto, la versión original transcurre en un desierto, y en cuanto al vestuario…no hay más que ver la película de Norman Jewison para ver que él tampoco se explayó mucho en el mismo. En resumen, esta economía de medios no es algo que me preocupara a mí especialmente. Es más, incluso en un par de ocasiones me gustó bastante. Dando por hecho que no fastidiaré a nadie la historia, diré que los momentos que más me gustaron por espectaculares fueron el suicidio de Judas, la crucifixión de Jesucristo, la bajada de un puente que colocan a media altura sobre el escenario en varias escenas y sobre todo, el número que da título a la obra, el de Jesucristo Superstar, con una cruz luminosa espectacular. El tema del puente fue el que más le gustó a Margarita, que, sin ser una experta en escenografía, considera que es muy acertado que, en determinadas escenas, convivan dos niveles en el escenario, de manera, que los situados en la planta superior del teatro podemos ver la obra un poquito más cerca. Por lo demás se mostró decepcionada con esta economía de medios.

En cuanto a las voces, la sesión a la que acudimos tenía como protagonista al suplente de Jesucristo. No se cómo sería la interpretación de la voz principal, pero la del suplente fue estupenda, dando el máximo en los momentos más exigentes. Lo mismo se podría decir del intérprete de Judas, el otro protagonista de la obra, con una voz prodigiosa y una actuación muy buena.

Otro de los comentarios que leí previos a la obra fue que había nueva versión de las letras. Reconozco que no me conocía las letras españolas, pero en esta ocasión me gusto especialmente ya que eran una traducción casi literal de las letras inglesas, y que encajaban perfectamente en la música, no como suele ocurrir normalmente en muchas películas musicales, en la que la traducción al castellano de las letras hacen que entren con calzador.

Por último añadir el único aspecto negativo, el elevado precio, como en la mayoría de los musicales. La sesión a la que acudimos, la más barata de la semana, nos salió por 40 euros. Por si esto fuera poco, comprar el programa de la obra cuesta 1 euro. ¡Hay que ser cutres! Te gastas 40 euros en la obra, que ya es cara de por sí, y te cobran 1 euro más por el programa. En fin…

En definitiva, una obra muy recomendable, aunque lo sería mucho más por menos de precio.