El museo Rodin
Así que nos fuimos al museo Rodin, que pillaba muy cerquita de Orsay. El museo Rodin es magnífico, tiene un jardín con unos bancos estupendos donde puedes descansar bien a gusto. ¿Las esculturas? Pues desde el banco no se veían muy bien, pero al salir nos cruzamos con El pensador y El beso, que hacen honor a su fama. También pasamos por la tienda del museo, pero solo porque nos pillaba de camino hacia la salida, si no, ni entramos. Las reproducciones eran tan caras que pensamos que estarían hechas por el propio Rodin.
Los Inválidos
Y desde el museo Rodin nos dirigimos directamente a los Inválidos, como no podía ser de otra forma, para ver si nos podían inscribir a Margarita y a mí. Los Inválidos es magnífico, tiene un jardín con unos bancos estupendos donde puedes descansar bien a gusto. En el interior de los Inválidos se encontraba la tumba de Napoleón y una exposición de la Segunda Guerra Mundial con muy buena pinta, pero ambas visitas las descartamos porque no podíamos más.
El regreso al hotel
La parada de metro más cercana nos pillaba tan lejos que casi nos compensaba volver andando al hotel, y eso hicimos. De modo que en el paseo pudimos disfrutar de la enorme Explanada de los Inválidos y del Gran Palacio y del Pequeño Palacio, para terminar en la Plaza de la Concordia. La Plaza de la Concordia es magnífica, tiene un jardín con unos bancos estupendos donde puedes descansar bien a gusto.
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